No perdamos la fe en Honduras

ImageRecientemente leía algo que llamó mucho mi atención y a la vez me consternó con solo leer el título que aparecía en la portada de dicho periódico local: “Honduras, capital del crimen, según Washington Post”. Estoy de acuerdo que hay asesinatos en las calles, robos, una oleada de corrupción y narcotráfico que ha venido azotar el país en estos últimos año; mucho más de lo que cualquiera pudiera recordar, y súmele a eso el ridículo comentario de nuestro “excelentísimo presidente” afirmando que no necesitamos la ayuda económica que nos pueda brindar E.U.A, que recientemente nos la negó por la misma tasa de corrupción antes mencionada. Es triste saber que nuestro compatriota líder prefiere seguir robando el poco dinero que tenemos, sumergido en el delito  que abogar por su pueblo que tanto lo necesita. ¡Sí, claro! No lo necesitará él que  se la pasa viajando y gastándolo en los susodichos “viajes diplomáticos” mientras su pueblo se ve tan mal pintado como la Capital del Crimen. Realmente me pone a pensar que se necesita valor para estar en un puesto de esos y no hacer aunque sea un pequeño esfuerzo para cambiar nuestra realidad. Pero bueno, la intención no es criticar a nadie, sino, hacer un llamado de atención a nosotros mismos.

Lo que me entristece más es saber la cantidad de hondureños que están de acuerdo con nuestro nuevo flamante título, y no solo eso, se jactan de decir que les averguenza decir que provienen de un hermoso país como el nuestro. Con bellas playas en ambos lados de sus costas, monumentales edificaciones de lo que una vez fue una de las ciudades Mayas más importantes, el segundo arrecife coralino más grande del mundo, lugares coloquiales como Comayagua y Lempira, por mencionar algunos y la lista sigue. Si sólo eso mostraran nuestros periódicos locales en primera plana en vez de los asesinatos y los hechos crueles que se sufre por la delicuencia y no dejar solo para el domingo un pequeño espacio  donde dar a conocer nuestras bellezas, que muchas veces miramos de lado y nos vamos por los relatos amarillistas de la prensa. Sería maravillosos que fueran estas noticias las que salieran en la parte frontal de las noticias. Paremos ya de conformarnos y estar de acuerdo con los títulos despectivos que la población mundial nos da y luchemos por ser mejores y sacar adelante nuestro país. Trabajar por él en vez de abandonarlos. No perdamos la fe en él. Somos nosotros quienes lo edificamos; hagamóslo bien.

Es hora de que redescubramos lo que tenemos, que recuperemos nuestras tradiciones, que las hagamos realmente nuestras. ¡Que realmente nos sintamos hondureños! Tal vez así, si nosotros nos empezamos a creerlo, lo tomaremos como propio y así, el mundo entero nos vea de manera diferente.

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